Estas cookies nos permiten contar las visitas y fuentes de circulación para poder medir y mejorar el desempeño de nuestro sitio. Nos ayudan a saber qué páginas son las más o menos populares, y ver cuántas personas visitan el sitio. Toda la información que recogen estas cookies es agregada y, por lo tanto, anónima.
Cierto es que es complicado saber poner límites, y más aún cuando no está en tu terreno, entiendo tu situación porque yo siendo hombre, estoy en el mismo pellejo de tu pareja. Y también me ha ocurrido como a ti, con tu pareja. Y la clave amiga es hablar con tu pareja, y establecer límites. Cada uno tiene su mochila, y al igual que tú no tienes que cargar con su mochila, el no tiene que descargar la suya en ti. Buena comunicación, y asertivamente establecer límites. Es la clave.
Aunque puede ser muy doloroso, tus palpitaciones te están indicando que no estás bien. Lamentablemente su entorno es parte de su realidad. Yo tomaría distancia o por lo menos hasta que aprenda a poner límites y solucione sus problemas familiares.
Saludos.
Me pasó algo muy similar y la relación tuvo que terminar. Es muy complicado porque las hijas son para toda la vida y es algo muy importante en su vida.
Yo sobre sobreviví durante 9 años a una relación así. Había mucho amor y conexión entre nosotros pero al final, no pudimos más. Cuando sus hijos se hicieron adolescentes, empezaron a salir todos los males de adolescencia, gritos, peleas entre hermanos que no podían estar juntos ni en la misma habitación, celos entre ellos, exigencias del hijo hacia el padre de pago de pensiones (que ya no eran obligatorias) y todo esto afectó tanto al que era mi marido que todos sus problemas los pagaba conmigo. Empezó hasta maltrato psicológico que yo en ese momento no veía… La única solución fue salir de ahí. Tal como nos dijimos, aveces el amor no es suficiente. Yo tenía ya una obsesión que cuando me levantaba por la mañana ya estaba mal, pensando que en cualquier momento podría volver a increparme por algo trivial y pasaba todo el día triste. Menos mal que me fui o hubiera acabado mal. Esta historia me ha hecho recordar todo lo que pasé, y todo el dolor de la ruptura. Sólo podría decirle que si no está bien ahí, que se vaya.