Estas cookies nos permiten contar las visitas y fuentes de circulación para poder medir y mejorar el desempeño de nuestro sitio. Nos ayudan a saber qué páginas son las más o menos populares, y ver cuántas personas visitan el sitio. Toda la información que recogen estas cookies es agregada y, por lo tanto, anónima.
Me he sentido identificada con varios puntos de este episodio. Mis padres me machacaron mucho con el peso, probablemente con su mejor intención. Mi madre me ha dicho frases como «con lo guapa que eres, si estuvieras más delgada…». Yo hacía como que no me afectaba, pero sí que dejaba huella. Nunca he sido obesa, pero digamos que mis curvas no eran normativas y yo no sentía que pudiera ser la chica en que se fijaran. Hasta que comprobé que sí que podía ser esa chica y empecé a empoderarme. Hoy, con casi cuarenta años, me estoy poniendo tops que con 16 no me hubiera puesto. Y me siento mucho mejor conmigo misma que antes. Eso sí: evito ponérmelos delante de mis padres porque hay miradas que matan. El siguiente paso: que me la suden esas miradas (ya me la sudan con los escotes, que nunca fueron bien vistos por mi madre pero yo me puse igual). Me está ayudando mucho el curso de 28 días para seguir trabajando en ello. ¡Mil gracias!